Agile Taste ha diseñado un conjunto de talleres basados en el aprendizaje experiencial, que combinan la comprensión intelectual de los conceptos y principios de Lean y Kanban con dinámicas gastronómicas que ayudan a fijar ese aprendizaje a través de las emociones y de las experiencias vividas —en primera persona— durante la elaboración de los platos. Compartimos con vosotros lo vivido en la Experiencia Agile Taste – Marketing Edition el pasado noviembre en Madrid.

Cuando quieres cubrir una necesidad formativa en tu equipo, tienes interés por áreas de conocimiento específicas o, simplemente, eres una persona con inquietudes y en constante formación —como es mi caso—, casi seguro que te has encontrado alguna vez inmerso en un proceso de búsqueda del método que más te ayude a fijar esos conocimientos que necesitas. En mi caso y desde que lo descubrí, el que más me ha ayudado ha sido el del aprendizaje experiencial.

Hay una frase, atribuida a Albert Einstein, que dice algo así como que “el aprendizaje es experiencia; todo lo demás es información”. Lo dijera el bueno de Einstein en su día, o no, lo que sí sabemos es que la metodología de aprendizaje experiencial tiene su base en el constructivismo, y que resulta tremendamente útil a la hora de afianzar los conceptos adquiridos.

Este modelo ayuda a construir nuevas estructuras mentales a través de la interacción con el objeto de conocimiento y con otros individuos, y se basa en que esa experiencia sea, además, significativa para el individuo.

Los talleres que propone Agile Taste cumplen este triple objetivo, ya que se aplican los principios de Lean y kanban en el proceso de preparación y servicio de los platos que solicita el “cliente” y se trabajan esos conceptos con el resto del equipo que participa en la sesión. Por último, la experiencia vivida es significativa a un nivel máximo: el equipo degusta lo que ha preparado.

Lean sushi y hamburguesas

A principios del mes de noviembre tuvo lugar, en la sala Sueños de Cocina, de Madrid, la sesión Agile Taste – Marketing Edition. Contó con la asistencia de unos invitados de excepción: representantes de consultoras de management, de empresas de desarrollo de software, de áreas de RRHH, responsables de TI, gerentes de áreas de comunicación, desarrolladores y Scrum masters.

Tras una dinámica de interacción para que nos fuéramos conociendo, el grupo fue presentando a cada uno de los asistentes. Presentación el la que cada cual aportó algo de información que había surgido de las conversaciones en parejas o pequeños grupos.

Israel Alcázar (cofundador de Agile Taste y Thinking With You) presentó los principios de Lean y kanban, de modo que los asistentes se familiarizasen con ellos y tuvieran la oportunidad de aplicarlos en la segunda parte de la sesión: la preparación y servicio de los platos. En este caso, se trataba de sushi y hamburguesas.

La explicación de la dinámica de cocina y de la preparación del sashimi, el maki, y las hamburguesas corrió a cargo del cocinero docente Nacho Garbayo (creador y responsable de Sueños de Cocina y, a la sazón, ingeniero, lo que revistió esta parte de la explicación de una capa extra de aplicación al entorno profesional de los conceptos explicados). Nacho, al tiempo que explicaba los detalles del corte, del enrollado del maki, la importancia del peso de la pieza de carne o pescado y del cuidado necesario para alejar el alga nori del agua, nos ayudaba a entender los conceptos de descarte, sistematización, saneamiento, estandarización y disciplina en la preparación de los platos… Seguro que no se os escapa que, sin mencionarlo, nos estaba hablando de las cinco eses (seiri, seiton, seiso, seiketsu y shitsuke).

Una vez los asistentes tuvieron claro el proceso de preparación, Israel y Pepe Vázquez (también cofundador de Agile Taste y miembro de la Junta Directiva de AELIT) invitaron al grupo a organizarse en dos equipos y les propuso la designación de dos figuras: el cocinero y el jefe de cocina.

Después informó a los equipos de que habría dos “clientes”, uno por cada equipo, que irían solicitando una serie de platos que habría que preparar y servir de la manera más satisfactoria para el cliente. Comenzaba la parte experiencial de la sesión.

Se trata de aplicar Lean y Kanban en el proceso de preparación y servicio de los platos

Experiencias

Nada más comenzar el servicio, los respectivos equipos tuvieron claro que lo primero sería improvisar un tablero kanban en el lado de la cocina que les correspondía, de modo que los pedidos pudieran ser gestionados de manera ordenada y visual, al alcance de todos.

Las peticiones de los “clientes” se sucedían a ritmo irregular, como suele ser habitual en entornos reales, lo que invitaba a los equipos a organizarse creando unos flujos uniformes y estandarizados. Los camareros, primeros receptores de las sensaciones del cliente, debían calibrar la tensión con el equipo comandado por el jefe de cocina. Si este detectaba momentos en los que la producción de uno de los platos era de menor volumen, tenía a su alcance decidir en qué empleaba el tiempo del equipo del que disponía, o si la otra línea de producción podía con la carga asignada.

Asimismo, el equipo en su conjunto detectaba sobre la marcha las mejoras necesarias en el proceso de elaboración y servicio, lo que les acercaba a la posibilidad de aplicar la mejora continua… Una oportunidad constante para aplicar los principios de Lean.

Concluida la primera ronda, los “clientes” evaluaban el servicio y los equipos reflexionaban sobre las cuestiones que habían funcionado y las que necesitaban mejorar, y sobre qué modificaciones se podían aplicar en segunda ronda que resultaran en una mejor solución para el “cliente”. En estos últimos dos temas se trabaja, de manera implícita, con los diferentes tipos de desperdicio (ocho mudas).

También, en el transcurso de la preparación y servicio, se identifica cómo trabajar y mejorar el uso del tablero kanban, el orden de las tarjetas, si el número de etapas previsto es el óptimo, si es necesaria la creación de un canal para peticiones urgentes…

A lo largo de toda la sesión, estaban aplicando el ciclo de Deming (plan, do, check, act), probablemente sin ser totalmente conscientes, pero interiorizándolo de la manera más efectiva.

Al finalizar la parte experiencial, los equipos se unieron en una ronda de debate, en la que reflexionaron sobre los aprendizajes que se llevaban de la sesión, el encaje de Lean y kanban en los entornos reales de sus respectivas áreas funcionales, y, sobre todo, pudieron probar en carne propia el resultado del trabajo del equipo de la manera más personal: degustando los platos preparados.

Como parte de su catálogo de talleres, Agile Taste ofrece:

  • ScrumTxos (modelo iterativo e incremental en desarrollo de pintxos).
  • SushiKanban (mejora continua en la creación de sushi de valor).
  • LeanTonic (Lean startup para degustar con ginebras premium).
  • GastroDesign (Design thinking aplicado a la gastronomía).
  • GastroMunicación (mejora de la comunicación interpersonal).
  • GastroMunicación Crisis Control (comunicación de crisis).