Te das a conocer sin intermediarios y conoces al resto, evitando además muchos malentendidos. Como dice una compañera, “juntamos cabezas” para hacer mejores proyectos, que cumplan no solo con los objetivos de las organizaciones, sino también, en la medida de lo posible, con nuestras metas personales.

Entras en una nueva compañía, grande o pequeña, y estás a punto de formar parte de un equipo, pero aún no hay conexión eléctrica con las personas que lo forman. Ser nuevo nunca es fácil y, quizá, en el ámbito profesional aún menos. Te han fichado (o te has dejado fichar) y desde el primer momento hay unas expectativas puestas sobre ti.

Se suceden las primeras reuniones, en las que te presentan —o te presentas— y cuentas, principalmente, quién eres profesionalmente. Pero de la misma forma que físicamente tenemos dos piernas, nuestra marca profesional también tiene una “pata” personal.

Esa pata se va descubriendo poco a poco como consecuencia de pasar, al menos, ocho horas al día codo con codo junto a los compañeros (eso, cuando se llega a descubrir). Aunque no lo podemos evitar, continuamente estamos dejando pistas relacionadas con nuestro estado de ánimo o humor, gustos e incluso hobbies. Levanta la cabeza del teclado y mira a tu alrededor: ¿conoces a tus compañeros? ¿Sabes algo de ellos, además de cuál es su equipo de fútbol?

Crear conexiones

El primer contacto que tuve con un personal map fue en un curso donde nosotros mismos utilizábamos esta técnica creada y bautizada así por Jurgen Appelo (autor de Management 3.0). Cuando te dicen que tienes que hablar de tu vida privada con la persona que está sentada a tu lado de forma casual y a la que no conoces de nada, no nos engañemos, normalmente no nos entusiasma la idea. Pero una vez que lo pones en práctica, es fascinante. ¿Quieres saber en qué consiste y cómo funciona?

personal map se basa en dos ideas fundamentales: el visual management, muy alineado con la filosofía Lean, y los mapas mentales. Aunque el objetivo principal es crear conexiones, también lo es generar empatía para maximizar el esfuerzo de ponerse en los zapatos de otro. Al conocernos, construimos redes que, a su vez, facilitan la comunicación y, por tanto, el trabajo que entre todos llevamos adelante.

Utilizando categorías más genéricas (por ejemplo educación, trabajo, hobbies) y avanzando hacia otras más específicas (habilidades técnicas o profesionales, objetivos, valores, pasiones) podemos ir construyendo el mapa de nuestro equipo (o de nuestros equipos). Podemos detectar qué nos mueve (información valiosísima para construir los equipos más motivados para proyectos específicos), qué habilidades o certificaciones tenemos y qué podemos necesitar en un momento específico. Y todo ello sin tener que haber analizado con lupa cada uno de los currículums.

Llegamos a tener una visión muy completa de la “mochila de experiencias” y habilidades de los compañeros, y más si realizamos sesiones de una forma continua (por ejemplo, cuando alguien nuevo llega al equipo). Tenemos incluso la oportunidad de orientar el personal map como una evidencia de nuestras propias interacciones como equipo, en el camino hacia una mejora continua real.

El personal map se basa en dos ideas fundamentales: El visual management y los mapas mentales

Fortalecer el equipo

Cuanto mejor nos conocemos, mejor es nuestra comunicación y, como añadido, las probabilidades de innovación se potencian de forma exponencial (disparadores-motivadores compartidos).

Esta técnica es profundamente útil en la gestión de la interconexión entre “viejos” y “nuevos” paradigmas de trabajo. Nuestros contextos están imparablemente cambiando y mezclándose a marchas forzadas: equipos formados por perfiles muy diferentes, tanto en habilidades como en edad (desde la generación conocida como baby-boomers o golden workers, pasando por las generaciones X y Z, y llegando a los millennials), o en tipo de relación profesional (freelance, knowmads…).

El resultado es el desarrollo de equipos con dos características fundamentales: cada vez más distribuidos y cada vez más multidisciplinares. Equipos donde tenemos todas las habilidades necesarias para conseguir una meta específica. Es aquí donde el personal map se convierte en un gran aliado, ya que reduce las distancias más relacionadas con la mentalidad y la forma que tenemos de hacer y decir, al tiempo que fortalece el equipo y facilita el camino en el día a día.

Además, es una herramienta que permite tomar decisiones. Por ejemplo, si sé que Pablo acaba de tener un bebé, podré entender que quizá le cueste madrugar (dado que no son muy buenos compañeros nocturnos) y podré considerar poner las reuniones un poco más tarde, no a primera hora. Puede parecer anecdótico, pero nada más lejos de la realidad. De esta forma, se crea un ritmo y un modo sostenibles en los equipos que de forma innata empujan a los proyectos hacia el éxito.

Mi experiencia

En nuestro equipo utilizamos esta herramienta no solo como parte de nuestro coaching a los grupos, sino también como una entrada para conocernos entre nosotros. Cuando, durante este año, entré a formar parte de este proyecto, lo llevamos a cabo como una herramienta de conocimiento en el segundo día, y el resultado fue sorprendente: no solo teníamos muchos cosas en común en lo personal, sino que también descubrimos focos o puntos de interés en nuestro ámbito profesional que podíamos compensar entre todos, y otros en los que estábamos tan alineados que podrían convertirse en un foco de desarrollo interno. Y así fue como el management 3.0 fue abriéndose paso en nuestro kit de herramientas.

Aunque sencilla, no es una herramienta fácil de implantar, como ocurre con todas las que de una u otra forma “tocan” la vida personal de los miembros de los equipos. Por tanto, es necesario tener una estrategia de introducción en las organizaciones (dejemos al elefante fuera de la cacharrería cuando se trata de gestionar cambios). Incluso cuando son buenas ideas, estas no se adoptan de forma automática por serlo en sí mismas: necesitaremos dosis de diplomacia y paciencia. Como pista para el arranque en nuestra estrategia, podemos tomar aquello que propone Jurgen Appelo: “manage de system, not the people”.

Y así es como, gracias a dibujar una pequeña parte de la historia de uno mismo (o de un compañero), gracias a compartir hasta el punto que nosotros queramos un  boceto de nuestras destrezas y aspiraciones, la incorporación a un equipo y compañía es mucho más enriquecedora.

Management 3.0

What is the Definition of Leadership?